
Microsoft ha anunciado un cambio importante en el comportamiento de Windows 10 (y seguramente Windows 11) frente a las denominadas «aplicaciones potencialmente no deseadas» (PUA por sus siglas en inglés), definidas como aquellas de mala reputación que pueden causar comportamientos inesperados en el sistema y que en algunas ocasiones se camuflan para difundir adware y otro código malicioso.
Si hasta la configuración de este tipo de aplicaciones estaba desactivada, a partir de este mes «para que te resulte más fácil mantener un rendimiento óptimo de tus sistemas», dice Microsoft, vendrá activada de manera predeterminada en Windows 10, tanto por el servicio de seguridad Microsoft Defender como por el navegador web Microsoft Edge. No obstante, los usuarios podrán modificar este comportamiento.
Microsoft explica el cambio en la página de soporte: «las aplicaciones potencialmente no deseadas (PUA) son una categoría de software que puede hacer que su dispositivo funcione con lentitud, muestre anuncios inesperados o, en el peor de los casos, instale otro software que puede ser más dañino o molesto. PUA no es malware, pero es un software que a menudo no necesitas y probablemente no quieres».

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