
Aunque no es de las principales razones por las que Microsoft sale en las conversaciones, basta con tener un cierto conocimiento sobre la operativa y los servicios que ofrece la compañía para ser consciente de lo vital que es el papel que tiene la seguridad para los de Redmond. Ya sea en productos y servicios dirigidos al mercado profesional o al particular, y con iniciativas adaptadas al contexto y de respuesta ante nuevas realidades, garantizar un entorno seguro, empleando para tal fin toda la tecnología a su alcance.
Uno de los entornos tecnológicos más interesantes, pero también más complejos en lo referido a seguridad, es Internet de las Cosas, y la razón de ello es muy simple: durante todos estos años ha surgido una plétora de dispositivos, cada uno con una operativa propia y, en muchos casos, no ajustada a ningún estándar concreto (también se han producido carencias importantes a este respecto). Esto ha dado lugar a un problema muy serio en lo referido a gestionar la seguridad de infraestructuras, un problema en el que empresas como CyberX llevan tiempo trabajando.
Por otra parte, empresas como Microsoft llevan ya mucho tiempo trabajando en ofrecer soluciones IoT homogéneas, de gestión centralizada en la nube y que, precisamente por esa política de convergencia en múltiples aspectos, facilitan en gran medida el establecimiento y la administración de unas medidas de seguridad comunes. El problema surge, claro, cuando a ese escenario unificado se intentan agregar elementos que fueron puestos en funcionamiento con anterioridad, o bien que se han desplegado actualmente pero que, debido a su singularidad, no encajan en el modelo uniforme de gestión de la seguridad.
0 comentarios
Deja un comentario