
Hablar del 915 CWB resulta singularmente interesante, porque nos muestra la evolución que ha experimentado el empleo de la tecnología en todo tipo de conflictos, medie en ellos una declaración formal de guerra o no. Y es que para la mayoría de la población, al hablar de ciberguerra lo primero que viene a la cabeza es una sala oscura llena de grandes mesas, llena de pantallas de todos los tamaños y con un grupo de «cerebritos» siguiendo las órdenes de un alto mando para provocar cortes de luz en algún lugar de oriente medio.
Y no es una imagen irreal, ni mucho menos, una parte importante de la operativa de la ciberguerra funciona exactamente así. Acciones como el ataque al puerto iraní en el estrecho de Ormuz, que presuntamente fue ejecutado por Israel, muy probablemente fue llevado a cabo en un entorno similar al descrito (aunque probablemente bastante menos cinematográfico, eso también hay que decirlo). Sin embargo, la otra cara de la ciberguerra la dan grupos como el batallón 915 CWB, con operaciones sobre el terreno.
Como indicaba anteriormente, el 915 CWB es un batallón, y las letras no son otra cosa que las siglas de Cyberspace Warfare Battalion, un batallón dependiente del U.S. Army Cyber Command, y su misión es llevar a cabo operaciones sobre el terreno, dirigidas a atacar todo tipo de dispositivos electrónicos, con el fin de inutilizarlos. Para tal fin pueden emplear sistemas de interceptación e infiltración digital, así como dispositivos para generar pulsos electromagnéticos.
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